Anna Bosch

"Deseo que los seres humanos lleguemos a hacer las paces con nosotr@s mism@s, con el mundo y con la naturaleza."

La vida es un regalo que se nos da a las personas cuando nacemos. Podemos aprender, experimentar tanto el placer como el dolor, sentir, pensar, movernos, conocer, teorizar, amar, establecer relaciones con las demás personas, construirnos como seres humanos únicos que somos, rebelarnos ante situaciones inaceptables, sentir todo tipo de emociones, desarrollar las propias capacidades físicas, mentales y espirituales, establecer nuestra propia escala de valores, defender la naturaleza que nos permite vivir, afrontar situaciones difíciles, aceptar la realidad aunque sea muy dura y no nos guste, luchar contra la injusticia, tomar conciencia de nuestra pequeñez dentro del universo…, y, si queremos, aún podemos intentar responder a la gran pregunta: quien soy, y que hago en la vida. En resumen, una gran aventura.

Se ha abusado tanto de la palabra “felicidad” que antes de utilizarla debería aclararse qué significa para quien la utiliza. Si entendemos por felicidad un conjunto de sensaciones que nos hacen sentir bien, la mejor felicidad es estar en paz conmigo misma, aceptando la vida tal como viene y viviendo intensamente cada minuto. Sentirme querida me proporciona un gran bienestar.

Soy incapaz de decir qué día fue el más feliz de mi vida porqué han habido muchos días de mi vida en que me he sentido bien y he disfrutado de la existencia. Creo que la felicidad así entendida no depende tanto de lo que nos llega desde el exterior sino de como vivimos interiormente aquello que nos llega.

Conseguir bienestar interior no tiene ningún secreto, es el resultado de una búsqueda constante que exige voluntad y esfuerzo. No hay una fórmula, cada persona debe encontrar su manera, de acuerdo con sus características y su propia historia. El camino se encuentra cuando la persona ha tomado la determinación de buscarlo.

Las personas que me sirven de referente son aquellas que han aprendido a vivir y a morir, se quieren a sí mismas y al mundo. Son personas sabias que contagian bienestar y satisfacción, incluso en situaciones muy adversas. Estas personas, cuando mueren, dejan el mundo mejor de como lo hallaron.

Un color, el turquesa. Un sabor afrutado. Olor de jazmín. Una imagen... un prado verde florido en primavera. Y como sonido, cuencos tibetanos.

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