El muro de Israel

El muro de IsraelEl muro/valla es una barrera de separación que el gobierno de Israel está erigiendo dentro de Cisjordania, un muro que separará a medio millón de personas. El 9 de julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que el muro es ilegal y ordenó su desmantelamiento. Tres años después, y tras 40 años de ocupación de territorios que no son suyos, Israel sigue ignorando la sentencia.

Más de la mitad del muro está ya terminada. Las autoridades israelíes afirman que el motivo de la construcción es evitar que entren en su territorio miembros de los grupos armados palestinos, armas y explosivos procedentes de Cisjordania.

Amnistía Internacional condena firmemente los ataques de grupos armados palestinos contra Israel. Pero estos ataques no pueden ser excusa para la construcción de un muro ilegal que viola los derechos humanos.

El muro/valla está causando y causará un daño grave a largo plazo en la vida de los palestinos ya que mina su posibilidad de habitar docenas de pueblos y comunidades. El 80% del muro está construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, aislando entre sí a comunidades y familias. Separa a los campesinos de sus tierras y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud y otros servicios esenciales.

¡Haz algo! Firma la petición de Amnistía Internacional y escribe al ministro de asuntos exteriores de España y al primer ministro israelí.

El muro de IsraelConstruido de norte a sur y a través de parte de Jerusalén, cuando esté terminado el muro/valla medirá 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 metros de ancho. Es una estructura compleja que incluye alambradas de espino, zanjas, zonas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de defensa y áreas restringidas de diversa profundidad. El diseño del trazado responde al objetivo de rodear los más de 50 asentamientos israelíes donde vive un 80% de colonos, incluyendo extensas áreas de tierra alrededor de ellos. Esto creará una continuidad de los asentamientos con Israel mientras separa dicha zona del resto de Cisjordania.

Datos y cifras

Cisjordania es un territorio relativamente pequeño: 130 kilómetros de largo por 65 kilómetros en su punto más ancho. Su superficie total es de 5.600 km2.

A pesar de ello, está previsto que el muro mida 700 kilómetros. La diferencia, apreciable en el mapa, se debe a que el muro se interna dentro del territorio de Cisjordania para incorporar las localidades y terrenos palestinos ocupados por los colonos israelíes.

El muro es parte de un sistema de unos 550 controles y bloqueos que han levantado las autoridades israelíes para controlar a la población de 2 millones de palestinos dentro de este territorio.


Mapa Territorios Ocupados - © Betselem En el lado izquierdo, la línea verde marca la frontera reconocida internacionalmente entre Israel y Cisjordania (en los Territorios Ocupados) y la frontera entre Jordania y Cisjordania en el lado derecho. La línea roja marca el emplazamiento del muro.

Según el último plan de 2006, cuando el muro esté terminado:

  • 60.500 palestinos residentes en 42 pueblos de Cisjordania vivirán entre el muro y la línea verde con Israel.
  • 12 de estos pueblos y alrededor de 31.400 palestinos quedarán completamente cercados por el muro.
  • Más del 10% de la tierra palestina de Cisjordania, unas 57.518 hectáreas, quedará al otro lado del muro.
  • Más de medio millón de palestinos vivirán dentro de una franja de un kilómetro desde la valla/muro.
  • Unos 200.000 palestinos se verán afectados por la parte del muro construido en Jerusalén Oriental.

  • Decenas de miles de olivos y otros árboles y extensas áreas de tierras agrícolas ya han sido confiscadas y destruidas, decenas de viviendas han sido demolidas.

Una barrera ilegal

En 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que exigía a Israel que interrumpiese la construcción de la valla/muro.

El caso fue remitido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que, en su opinión consultiva de julio de 2004, determinó que la valla/muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos.

La CIJ concluyó que Israel debía detener la construcción del muro dentro de los Territorios Ocupados, desmantelar las secciones ya construidas allí y reparar el daño causado. El gobierno israelí rechazó las recomendaciones de la CIJ.

Varios fallos emitidos por el Tribunal Superior de Justicia israelí desde 2004 han dispuesto que las autoridades israelíes deben introducir modificaciones menores a determinadas secciones de la ruta de la valla/muro. Sin embargo, incluso estos cambios menores no han sido puestos en práctica.

Amnistía Internacional considera que la construcción de la valla/muro constituye una violación del derecho internacional y está contribuyendo a la comisión de graves violaciones de derechos humanos. La necesidad legítima de Israel de garantizar sus fronteras e impedir el acceso a personas que pueden suponer una amenaza no justifica el levantamiento de una valla/muro dentro de los Territorios Ocupados. Las medidas de seguridad, incluido el levantamiento de la valla/muro, podrían llevarse a cabo en el territorio israelí a lo largo de la Línea Verde, frontera reconocida internacionalmente entre el Estado de Israel y la Cisjordania ocupada.

 

Controles de seguridad

Los controles, los cierres y otros obstáculos afectan a todos los aspectos de la vida cotidiana de la población palestina, incluidos los eventos sociales y familiares.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH) registra el número de controles y bloqueos en Cisjordania. En marzo de 2007 se contabilizaron 549. De éstos, 84 eran controles vigilados y 465 bloqueos sin vigilancia, como por ejemplo puertas cerradas con llave, montones de tierra o zanjas que hacen los caminos intransitables, bloques de cemento y otros obstáculos que impiden el acceso a los caminos. A esto hay que añadir los miles de controles que efectúan patrullas militares, los llamados “controles volantes”, que duran entre media hora y varias horas.

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Asentamientos Israelíes

La apropiación ilegal de tierra palestina para construir asentamientos israelíes y las carreteras de circunvalación, así como la apropiación de recursos vitales como las tierras de cultivo y el agua, ha tenido un impacto devastador en la población palestina local.

Alrededor de 135 asentamientos israelíes están oficialmente reconocidos y más de 100 “puestos de avanzada" (establecidos sin autorización oficial de las autoridades pero que de hecho cuentan con su conformidad y financiación) se han establecido en Cisjordania, incluido Jerusalén Oriental, en violación de la ley internacional y desafiando las resoluciones de la ONU, desde los comienzos de la ocupación israelí en 1967.

La apropiación ilegal de tierra palestina ha tenido efectos adversos en su derecho a una vida digna, a una alimentación adecuada, agua, vivienda, a una sanidad de calidad, a la educación y al trabajo.

Demolición de casas y desalojos

Israel no permite a la población palestina construir fuera de las principales localidades o fuera de las zonas ya edificadas en los pueblos.

El ejército israelí frecuentemente derriba casas y propiedades que los palestinos han construido en su propias tierras y alrededor de las aldeas en Cisjordania.

Sólo en los últimos seis meses, las excavadoras del ejército israelí han destruido viviendas y establos pertenecientes a docenas de familias palestinas en pueblos como Funduq, Hajja, Jinsafut, Hares (Salfit y área de Qalqilya); Qawawis, Imnezeil, Um al-Kheir y otros pueblos cercanos (las Colinas de Hebron Sur); y Sawahreh, Nu'man y Walajeh (Belén y Jerusalén Oriental).

Muchas otras personas corren el riesgo de ver destruidas sus casas y de ser desalojados sin ningún tipo de aviso, sin el debido proceso legal (incluida la oportunidad de apelar la orden de desalojo o demolición), sin compensaciones ni la garantía de poder acceder a un realojamiento adecuado.

 

Ataques contra defensores de derechos humanos

En los últimos años activistas por la paz, internacionales e israelíes, han acompañado a los agricultores palestinos para que puedan trabajar en las tierras que poseen cerca de los asentamientos israelíes.

También acompañan a los niños palestinos hasta las escuelas situadas en áreas cercanas a asentamientos israelíes. En aldeas pequeñas y aisladas, estos activistas mantienen una presencia constante.

En respuesta, los colonos israelíes han emprendido una violenta campaña contra los defensores internacionales con el fin de amilanarlos y de que desistan de sus acciones. Buscan así privar a los palestinos de esta forma de protección y solidaridad. Los colonos han centrado sus ataques y amenazas en las personas que filman o fotografían sus actos violentos, robándoles las cámaras de fotos y de video.

Incremento de la pobreza

El conjunto de restricciones que las autoridades israelíes han impuesto a la población y a la economía palestinas ha debilitado aún más sus ya de por sí frágiles condiciones de vida y trabajo.

Como resultado de todo ello se ha producido un incremento de la pobreza y de la inseguridad alimenticia en los Territorios Palestinos Ocupados.

La libertad de circulación de personas y mercancías dentro de las fronteras y hacia el exterior, es un requisito esencial para cualquier economía. Las agencias de las Naciones Unidas y otras organizaciones de ayuda humanitaria y de desarrollo coinciden en que las restricciones y los bloqueos impuestos por Israel al movimiento de personas y mercancías dentro de los Territorios ocupados y entre éstos y el exterior son la primera causa del virtual colapso que la economía palestina ha sufrido en los últimos años. Todos están de acuerdo en que no hay una perspectiva realista de recuperación de la economía palestina mientras continúe el régimen de controles militares, bloqueos, zonas cerradas y carreteras prohibidas.

 

Ataques de los grupos armados Palestinos

El hecho de que los asentamientos israelíes sean ilegales según el derecho internacional no modifica la condición de los colonos israelíes como civiles y, por tanto, no deben ser objeto de ataques.

Amnistía internacional condena los ataques perpetrados por los grupos armados palestinos contra los civiles israelíes, ya se produzcan en Israel o en los Territorios Ocupados, y les insta a poner fin a estos ataques.

Igualmente la organización condena los atentados suicidas con bomba llevados a cabo por grupos armados palestinos, así como los ataques con mortero y otras armas de fuego, y ha pedido al gobierno palestino que condene de forma inequívoca dichos ataques, tome medidas concretas para impedirlos y para llevar ante la justicia a los responsables.

Le escribo para pedirle que, en cumplimiento de la resolución de la Corte Internacional de Justicia de 9 de julio de 2004, su gobierno detenga la construcción del muro/valla de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, derribe los tramos ya construidos y repare los daños ocasionados. Esta barrera ilegal viola derechos de la población palestina, como el derecho a la libre circulación. Igualmente da lugar a la destrucción arbitraria de sus casas y propiedades y mina otros derechos tan fundamentales como el derecho a una vivienda, a un trabajo y, en definitiva, a una vida digna.

Muchas gracias.

 

Sr. Ministro de Asuntos Exteriores, D. Miguel Ángel Moratinos:

Recordándole su compromiso con los derechos humanos, le ruego que haga cuanto esté en su mano para que Israel acate la resolución de la Corte Internacional de Justicia de 9 de julio de 2004 y, por lo tanto, detenga la construcción del muro/valla de Cisjordania, derribe los tramos que ya están construidos y repare los daños ocasionados. Esta barrera ilegal viola derechos de la población palestina, como el derecho a la libre circulación. Igualmente da lugar a la destrucción arbitraria de sus casas y propiedades, y mina otros derechos tan fundamentales como el derecho a una vivienda, a un trabajo y, en definitiva, a una vida digna.

Muchas gracias.

Lo dicho, firma la petición de Amnistía Internacional y escribe al ministro de asuntos exteriores de España y al primer ministro israelí

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