Uno de cada diez ejecutados en EE.UU. tiene una enfermedad mental grave.

¿Cómo puede ser posible? Hay dos razones:
- el sistema sanitario es demasiado lento para ayudar y
- el sistema judicial está predispuesto a matar.
Amnistía Internacional ha presentado un informe que documenta 100 casos de personas con enfermedades mentales graves que fueron condenadas a pena de muerte y ejecutadas en EE.UU.
En estos casos, lo que se juzga no son los delitos, sino la propia enfermedad. Hay condenados que no pudieron defenderse frente al jurado porque sufrían esquizofrenia, paranoia, lesiones cerebrales... o porque sus abogados no sabían que eran personas enfermas.
Amnistía Internacional impulsa una campaña para presionar al Fiscal General los Estados Unidos y pedir que se tomen medidas para evitar esta atrocidad.


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