El Papa de Roma
La opinión oficial de la iglesia católica sobre el avance en los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales; la igualdad plena para las mujeres y el respeto a sus decisiones; la violencia de género; el uso de métodos anticonceptivos; la interrupción voluntaria del embarazo; la prevención del VIH-SIDA y otras infecciones de transmisión sexual; la investigación científica con células madre; la reproducción asistida; el debate sobre el derecho a una muerte digna; la imposición de la religión en la escuela... son como mínimo, discutibles. La inglesia intenta imponer sus posiciones al conjunto de la sociedad, seamos católicos o no.
Una posible respuesta: Apostatar, así que... ¡Apostatando que es gerundio!

Estado laico y sociedad laica
No vivimos en una sociedad con una única cultura o una única religión. Esta realidad es un rasgo insoslayable del momento histórico y social, pero es también una oportunidad para enriquecer nuestra visión y vivir la solidaridad con ?el otro?. Todos y todas tenemos derecho a ser y celebrar lo que somos: ateos, agnósticos, religiosos, creyentes... y armonizar mediante el diálogo y las prácticas concretas ? defensa de los derechos humanos, sociales, ecológicos y una sociedad más justa- nuestras creencias con las de los otros y con la sociedad. Para que la convivencia sea posible y positiva para todos y todas, es necesario, como condición insoslayable, que el Estado sea laico, y haga posible en una sociedad laica, el ejercicio de los derechos inherentes a todo colectivo.
Alertamos consecuentemente a ciertos sectores de la Iglesia católica para que eduquen su arrogancia confesional y asuman que el futuro pasa por la laicidad del Estado y de la sociedad con todas las consecuencias de respeto y de igualdad, sin ningún privilegio para una determinada religión. El Gobierno, por otro lado, debe ser consecuente con la aconfesionalidad que consagra la Constitución, legislar según criterios de laicidad y fomentar el respecto a la diversidad.
Acuerdos Iglesia-Estado español
En el origen de muchas situaciones de privilegio de la Iglesia católica y del conflicto con el Estado español están los acuerdos firmados entre la Iglesia y el Estado el 3 de enero de 1979. Estos acuerdos generan desigualdad de la Iglesia católica con las otras confesiones religiosas, condicionan la libertad de las dos instituciones firmantes y difícilmente algunos aspectos de estos acuerdos pasaría la prueba de su constitucionalidad. Propugnamos, pues, su denuncia y derogación.
Estado del Vaticano
La existencia y reconocimiento internacional de este teocrático, minúsculo, artificial y anacrónico estado, la cabeza del cual es el Papa, es un privilegio y un atributo de poder que daña la representatividad de la organización internacional de las naciones. Recordamos que el Vaticano no ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Abogamos, pues, por la supresión y no reconocimiento de este estado.
Sistema educativo y religión
Mientras muchos centros de educación públicos padecen situaciones penosas y tercermundistas, con infraestructuras escasas, masificación, falta de medios y personal? el Estado subvenciona generosamente con 2.500 millones de euros centros privados de educación que pertenecen a la Iglesia Católica.
Propugnamos un sistema educativo público, laico, democrático, de calidad. Y eso no es compatible con la imposición de la enseñanza de la religión que defiende la jerarquía de la Iglesia católica, su influencia en la configuración y gestión del sistema educativo con criterios discriminatorios por razón de sexo, nivel socioeconómico..., su monopolio de la transmisión de valores de convivencia y cualquiera otro.
El reto de la cohesión social que nos depara la juventud y la multiculturalitat exige el esfuerzo público por crear condiciones de igualdad de oportunidades para poder ejercer la libertad en el futuro.
Cultura
La tendencia a la censura del libre pensamiento, de la expresión artística o científica... en definitiva, de la cultura es una constantación que perdura a lo largo de los siglos en la historia de la Iglesia católica. No es extraño encontrarnos en nuestros días con prohibiciones o coacciones de las administraciones públicas instigadas desde la jerarquía religiosa sobre obras de teatro, festivales musicales, exposiciones... Reclamamos la plena independencia de la sociedad y las instituciones pública frente a las maniobras censoras.
Por otro lado desde el infausto arzobispo Mayoral, hace casi 300 años, la Iglesia ha practicado la limpieza lingüística del valenciano. Ramon Llull , Ausiàs March , Joanot Martorell, Sor Isabel de Villena, Francesc Eiximenis, entre muchos otros, dan fe de la contribución literaria que hemos legado a la humanidad. Igualmente la Iglesia se ha caracterizado, especialmente el sector dirigente, por unirse a los sectores poderosos que han eliminado los rasgos culturales de nuestro pueblo y expulsado de su práctica la lengua de los valencianos y valencianas. Denunciamos enérgicamente como un atentado a la inculturación y a los derechos humanos la imposición forzada del castellano que ha sufrido la Iglesia del País Valenciano, así como su influencia decisiva en la castellanización de la sociedad, y reclamamos la reparación de este derecho conculcado.
Ostentación y miseria
La madurez ética de una sociedad se manifiesta por la forma de tratar a los que ocupan los últimos lugares en lo escala social y por la preferencia de objetivos en la distribución del presupuesto público.
En una sociedad democrática son las ciudadanas y los ciudadanos los que evalúan los acontecimientos públicos y tienen la última palabra. En primer lugar, ante la visita del Papa exigimos contención en los gastos públicos, sencillez y sobriedad, y transparencia financiera: de donde vienen los recursos económicos, quien los aporta y en cuanta cantidad, etc. Solamente a cargo directo de los Presupuestos Generales del Estado, la Iglesia Católica de España recibió en el año 2005 la nada desdeñable cifra de 141.469.680 euros. Más un regalo anual a cargo de las arcas públicas y con dirección a las arcas de la Conferencia Episcopal de 35 millones de euros extra, al margen de lo que les correspondería por ley.
La Iglesia Católica española es accionista de empresas como Inditex (Zara), Endesa, Banco Popular o Telefónica?A través de Umasges, la sociedad creada por la cúpula eclesiástica, ésta invierte en Bolsa en numerosas empresas.
La Santa Sede es propietaria de acciones en la General Motors, IBM y Disney, además de inversora en empresas de alimentación (FOCUS - onLINE). A esto hay que añadir empresas de servicios y de telecomunicación, así como bancos y aseguradoras.
Diversidad familiar
Desde hace décadas asistimos a una importante transformación de las estructuras familiares en nuestra sociedad. Existen familias tradicionales, extensas o nucleares, monoparentales, reconstituidas, homoparentales, con hijos o sin, parejas de hecho... La liberación de la mujer, el reconocimiento de la dignidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, y sus traducciones legales en matrimonio, uniones de hecho, divorcio, filiación... son parte de esta evolución que encuentra la oposición intransigente de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se oponen a cualquiera cambio que suponga perder el poder simbólico y real que ejercen sobre la sociedad en esta materia.
Los gays, las lesbianas, los y las bisexuales y transexuales y también las madres solteras, las personas divorciadas... han sido colectivos estigmatizados, perseguidos, incluso, han sido quemados y condenados a muerte a lo largo de la historia. La Iglesia católica también tiene en este asunto las manos manchadas de sangre y de ignominia. Contrariamente a lo que cabría esperar para reparar sus fechorías históricas, cuando el Gobierno español agiliza el derecho al divorcio o amplía el derecho del matrimonio civil, la jerarquía católica se opone con vehemencia contumaz, de tal forma que sale a la calle a manifestar el rechazo al amor entre personas del mismo sexo, cosa que no hizo en la guerra de Irak y tantas otras reivindicaciones sociales.
La Iglésia loa las excelencias de las mujeres, pero en la práctica no les permite elegir libremente e, incluso, justifica los maltratos a las mujeres. Denunciamos por lo tanto esta práctica adulteradora y misógina, y exigimos la plena igualdad para la mujer. Hay que acabar con cualquier discurso o práctica discriminatoria hacia a las mujeres.
Salud sexual
El uso de los anticonceptivos en la vida sexual de las personas es el recurso que más ha humanizado las relaciones sexuales y las ha dotado de responsabilidad en las decisiones reproductivas. La maternidad y la paternidad responsables son posibles gracias a los anticonceptivos, la reproducción asistida, a la implantación de óvulos fecundados.... Nos oponemos, por lo tanto, a la doctrina de la Iglesia que los condena, y le pedimos, en tanto está influyendo en las políticas de los Estados y las decisiones de las personas, qué, con criterios multidisciplinares, revise su tradicional postura sobre todo aquello que hace referencia al sexo en general.
Preservativos y SIDA
La jerarquía de la Iglesia se hace cómplice de esta pandemia con la increíble condena que hace de esta medida de prevención, como decidió la OMS (Organización Mundial de la Salud ). Es indispensable que se dejen de difundir mensajes negativos que contribuyen a crear la imagen del SIDA como un "castigo de Dios". Somos conscientes que el estigma del VIH-SIDA se relaciona con la carencia de medicamentos antirretrovirales, por lo tanto es necesaria la movilización para proporcionar tratamientos a todas las personas que viven con el VIH.
Bioética
No comprendemos la postura de principio que tiene la Iglesia de oposición y de condena a las investigaciones científicas y a la posibilidad de poner la ciencia al servicio de los seres humanos. Actualmente los seres humanos tenemos la inmensa suerte de conocer científicamente muchas cuestiones que forman parte del proceso originario de la vida. Los constantes avances en la investigación genética y las biotecnologías ponen a nuestro alcance unas posibilidades terapéuticas que hacen posible curar y prevenir muchas enfermedades. La verdad no se posee, se búsca, y es la suma de muchas verdades. Y siempre llegan nuevas certezas. Cuando una verdad excluye las otras, deja de ser verdad porque la duda es parte de la verdad.
Nosotros respetamos la diversidad ideológica y su traducción en leyes y normas de convivencia que siempre buscan dar libertad y responsabilidad para que sean las personas las que puedan decidir; por contra, el discurso oficial de la Iglesia católica y el de muchas otras religiones, tratan de imponer su propuesta ideológica particular, mediante leyes y normas de convivencia, al conjunto de la ciudadanía, tanto si comparten su moral como si no.
Por estas razones invitamos a la sociedad, a la ciudadanía, a expresar su posición crítica, de manera activa y libre. Por responsabilidad, por dignidad. ¡Apostatando que es gerundio!
Si quieres decirle cuatro cosas al papa, aquí tienes su email: benedictoxvi@vatican.va
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