La situación de las mujeres en Irán

Desde hace dos años las mujeres iraníes vienen reclamando cambios en la legislación que superen las profundas discriminaciones existentes. Como puede verse en este documento la situación es manifiestamente injusta. Más allá de los problemas para obtener el divorcio, los derivados de la poligamia masculina, el menor valor de su testimonio ante un juez, etcétera etcétera, nos basta con apuntar que una mujer sólo obtiene la ciudadanía cuando es madre casada.

 
La campaña Un millón de firmas en demanda de cambios en las leyes discriminatorias pretende cambiar esta situación, pero sobre todo es un gran esfuerzo para informar a las mujeres de Irán de cuáles son estas injusticias, y de qué forma pueden eludirlas. Irán añade a sus carencias democráticas, por otra parte tan comunes en países como por ejemplo España, el sumamente dañino plus de la total confesionalidad de su política e instituciones, encarnada en la figura del Ayatolah, la máxima autoridad política, religiosa, militar... Cualquier protesta, cualquier discrepancia con el régimen, incluso de la misma oposición parlamentaria, es estudiada al detalle por los consejeros de la Sharia, la ley islámica que rige en el país, que pueden demonizarla por atentar contra el recurrente dogma de fe religioso.
 
Tras ignorarla y ningunearla en sus inicios, descalificada como todo cuanto emana de las mujeres en Irán, la iniciativa ha ido creciendo dentro y fuera del país, las activistas dentro del país cada vez son más numerosas y atrevidas, así como en la comunidad iraní internacional, sobre todo femenina o feminista. Tanto que parece haber empezando a preocupar a los talibanes. Las detenciones, prohibiciones de viajar al extranjero, incautaciones de material de la campaña, encarcelamientos, presiones e interrogatorios salvajes se han multiplicado, su web 4equality.org ya no existe; todo ese macabro repertorio tan tristemente conocido está en marcha. Por otra parte, los intentos de difusión de su iniciativa en occidente chocan con un doble prejuicio: por un lado, la vena machista que subyace en la sociedad, y que demoniza todo lo que huela a feminismo, sin pararse a pensar en si la reivindicación es o no justa.
 
Por otro lado, el exceso de "respeto" por la Revolución Iraní que, en un caso similar al cubano, en el que para muchos cualquier defensa de los disidentes se considera una agresión contra los logros de la revolución, hace que gran parte del activismo occidental interprete cualquier protesta contra la situación de las mujeres en Irán como una llamada al retorno del régimen dictatorial del Sha o una defensa de la actitud bélica e imperialista de USA en la zona. Hasta el momento sólo Amnistía Internacional se ha hecho eco de las voces de estas mujeres y ha denunciado la injusticia, y ahora la represión, que están sufriendo. El caso de Esha Momeni es uno más, aunque dada su condición de ciudadana USA es quizá el que más se está publicitando. Esha vive en California, donde estudia y colabora en el activo grupo californiano de apoyo a la campaña, aunque su familia hace años decidió volver a Irán.
 
Durante un viaje de visita a sus padres, Esha aprovechó el tiempo documentando numerosas entrevistas con activistas de la campaña que demostraban el alto nivel formativo de la mujer media iraní y hasta qué punto las leyes discriminatorias estaban afectando sus vidas. Esha ha sido detenida, aún está en prisión, y todo su valioso material incautado. En este sitio puede firmarse la petición al gobierno iraní para su liberación. Es evidente que la defensa de los derechos humanos, el avance en su universalización, es harto difícil depende de en qué sitios. Pero es aún peor constatar que en numerosos lugares del mundo, más cerca de lo que creemos, los derechos humanos no sólo no avanzan en su aplicación sino que incluso decrecen. Nada hay más dañino para la libertad sexual, las relaciones abiertas, que la desigualdad de sexos. Como estas inteligentes mujeres denuncian en sus artículos, la discriminación de las mujeres daña a toda la sociedad, mujeres, hombres y niños.